София

“Hola, me llamo Jorge, y tengo problemas”. Oh, Dios, siempre quise decir eso, pero ahora que lo digo me doy cuenta que se siente mucho peor de lo que creí. Para entender quién soy tendríamos que empezar desde el principio como en cualquier otra historia ya antes contada, pero, como muchos sabrán, odio hacer las cosas como los demás, así que… empezaré por donde YO quiero.

Era miércoles, 18 de mayo, para ser exacto. Eran más o menos las 6:45 pm. Acababa de salir del examen más difícil de todos, ni orgánica se comparaba con éste. Tenía meses de observarla de lejos, de buscar excusas para ir a hablarle, de formular temas de conversación, de soñar porque fuera viernes. Tenía meses de vivir la semana entera para que llegara el viernes. Y esa vez que la vi levantarse y alejarse completamente sola, creí que era una oportunidad que el universo entero me estaba otorgando, no fue así. Pero ¿cómo puede uno identificar las oportunidades? La seguí, le dije que le debía una cerveza, que cuándo la cobraría y me dijo que no la cobraría. Ahí debí de haber entendido todo, pero no lo hice, yo quería irme a casa con un sí. La seguí un poco más, se volteó molesta y me gritó: “No, mano, yo no sé, yo nunca te di ideas… Don’t push it, porque en serio, creéme se siente re feo”. En ese momento paré en seco, tomé aire, la vi a los ojos y le dejé ir: “Pero no sabes cuánto te quiero”. No saben cuánto la llegué a querer de lejos. Ella caminaba cabizbaja, absorta en sus ideas, con un hilo de preocupación en su rostro, apresurada, evadiendo la realidad. Se sentaba en las gradas con actitud rebelde, su postura gritaba: “Finjo que no me importa, pero sí me importa”. Toda ella era una farsa, y yo lo sabía. Yo sabía que detrás de esa farsa había una criatura hermosa, mucho más hermosa de lo que se podía observar a simple vista. Yo sabía que era embriagantemente dulce, y su sonrisa… me mataba. “¿Por qué? Si ni me conoces.” Me contestó. Y yo, aún así, pensando estúpidamente que el universo, el tiempo y Dios más que todo, estaban de mi lado, le contesté: “Es que no necesito hacerlo”. Me vio por dos segundos, dio media vuelta, movió la cabeza como muestra de su enfado, y yo la dejé alejarse.

Mi problema radica en el momento en que no lo supe manejar. Yo sabía que venían las vacaciones y que ya no la vería más, pero también sabía que a ella le gustaba mucho ir a toques gratis en bares no muy agradables. Ella no gastaba en un concierto, en una ocasión me lo dijo, pero sí en alcohol. “¿Cuánto de su sueldo se irá en alcohol?” Me preguntaba a veces, cuando la veía sentada en las gradas. Esperanzado en que algún día la vería en algunos de esos toques, como lo había hecho en varias ocasiones una amiga, empecé a asistir a esos lugares. La primera vez no la vi, ni la segunda. La tercera vez la vi, fue en un concierto de Sativo, ella estaba sentada en una mesa con unos amigos, y se le notaba que ya llevaba muchos tragos. Yo no había ni empezado a tomar, no me pude acercar a ella; me hacían falta tragos encima para atreverme realmente, luego la perdí de vista. Sin darme cuenta comencé a perderme, asistía solo para jugármela y ver si ella llegaba. Iba a esos lugares para tener ese sí que tanto anhelé. Bebía de más con la idea de que, cuando la viera, no me frenaría como lo hice la primera vez que la vi. Y poco a poco se fue convirtiendo en una obsesión, tanto el alcohol como el sueño de verla por ahí alguna vez. Realmente quería poder hablar con ella. En la universidad la vi en algunas ocasiones, pero ella nunca me vio. Según me dijeron, ya nunca más llegará a la universidad, y yo las pocas veces que la vi me quedé helado puro idiota sin poder decir nada, viéndola de lejos como siempre.

Hoy, aquí y ahora, vengo con la idea de que mi problema lo solucionaré acá. Estoy aceptándolo, tengo un problema con el alcohol, las drogas, sí comencé a andar en drogas, y olvidándola. Desde hace meses que me despierto a altas horas de la madrugada con su rostro en mi cabeza, su nombre en mi boca y unas ganas horribles de un trago. Desde que me dijo que no, me perdí. Quisiera explicarle porqué la quiero y no contestar ilusamente: “No tengo que hacerlo”. Me colgué de su sonrisa, me enamoré de su mirada, me embriagué con su aroma, me envolvió con su andar y su risa me ensordeció… no quiero dejarla ir.

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¡Te quiero!

Esto es algo que estoy sacando de muy dentro de mi corazón, lector, si lo va a leer, por favor lealo con esta canción de fondo… fue la que me inspiró.

Por mi mente pasan mil cosas, la mayoría no se repiten, pero tú… tú te apareces constantemente, no puedo dejar de pensarte… y mientras más te pienso más me animo a decirte lo que siento, a dejar mi cobardía por un lado y decirte cuánto te quiero, pero tengo miedo al rechazo… ya me han rechazado antes y no quiero que esto ocurra contigo.

No sé cuándo comencé a verte como algo más que un simple amigo. No sé qué dirección tomar y no sé si debo escuchar a la voz detro de mi cabeza que me dice “Ni lo intentes”. Si la escucho me quedaré con esta gran duda y con ganas de saber si habrías dicho que sí. Si no la escucho puede que digas que no, y ¿quién me ayuda a levantar los pedazos rotos de mi corazón?

Hay veces que me muero de ganas de verte a los ojos y decirte “te quiero” así… sin rodeos, sin miedos, sin prejuicios. Dejar de verte desde lejos y sonreír para mis adentros, y solo salir corriendo directito a abrazarte para sentirte y saberte mío. Cuando te veo ahí tan disponible, viendo a la nada, me dan ganas de acercarme, pero luego pienso “tal vez así le gusta… le gusta estar a solas y pensar…” pero de repenete una chava se te acerca y te comienza a hablar y me digo: “qué va… si solo estaba ahí sentado” y me lleno de rabia por pensar demasiado las cosas y no vivir el momento, y desaprovechar la oportunidad de conocerte un poco más.

Quisiera tener algo seguro, saber algo seguro, pero no sé cómo obtener esa información, y va de nuevo la vocecita: “Ni lo intentes, no va a decir que sí, y ¿quién te va a ayudar a levantar los pedazos rotos de tu corazón?” Y contesto: “Nadie”, pero sin que me de cuenta mi corazón da un brinco cuando te veo y me empiezo a preocupar… ya no soy yo yo… Me gustas más de lo que sabía. Quisiera dejar esta cobardía… y solo decírtelo claro y pelado:

¡TE QUIERO!

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Artículo hondureño “secretos de alcoba”

Me llegó por mail este artículo de un periódico hondureño; los comentarios y señalamientos que hace Fiallos son muy acertados y me ha dejado con la duda: “Y si realmente ganara Sandra Torres “de Guatemala” ¿Qué le esperaría a Guatemala?” Claro, viéndolo de un punto de vista político, puesto que ella de verdad que perdió toda credibilidad al “reiterar su posición” y nunca contestar un NO seguro cuando se le preguntó si se divorciaría de Colom para poder ser candidata presidencial; y ahora resulta que se divorcia para “asumir la responsabilidad que los guatemaltecos le encargaron”. Deja mucho qué desear y realmente espero que la gente sepa ver que si está siendo tan mañosa y shuca antes de llegar a ser candidata ¿cómo será cuando sea presidenta? ¿Qué puedo esperar de alguien que no tiene ni valores, ni ética ni moral? NADA.

“Secretos de Alcoba”
Por: Alejandro Fiallos A.

Lo que está sucediendo políticamente en la vecina Guatemala, desnuda una vez más, la ausencia de valores –casi absolutos– a lo largo y ancho de Latinoamérica. 
En el territorio del quetzal, la pareja presidencial está dando muestras de un cinismo inaudito, pues la señora Sandra Torres de Colom, esposa del taciturno Álvaro Colom, se está divorciando del dueño de su corazón para poder postularse como candidata a la máxima magistratura del Estado.
La primera dama utilizó una argucia con el ropaje legal correspondiente, ya que tenía que separarse de su cónyuge mediante sentencia judicial, para que su camino estuviera libre de obstáculos jurídicos que le impedían concursar como candidata a la presidencia de la república.
Se mantenía como un secreto de alcoba la decisión de los Colom de “sacrificarse” al dejar de vivir juntos –en teoría— para que doña Sandra no tuviera escollo alguno, en convertirse en la primera mujer presidente de la nación chapina.
Ahora esta situación ha dejado de ser privada y se ha convertido en un escándalo público que ha trascendido por el mundo.
Las supuestas discrepancias suscitadas en la alcoba, no son más que estrategias indecentes para perpetuarse en el poder.
Los Colom han llegado tan lejos y tan bajo en sus ambiciones, que han pisoteado una institución respetable como el matrimonio.
Desde la perspectiva jurídica, doña Sandra Torres de Colom, tendrá la vereda libre para aspirar a gobernar un país; sin embargo, ya está descalificada por la violación a los códigos éticos de una sociedad.
Ese deseo enfermizo por permanecer en el poder ya se ha visto y se está viendo, bajo otras modalidades, en numerosos países –incluido Honduras– de Sur y Centroamérica.
En Guatemala, se ha apostado por aferrarse a continuar manejando el control estatal, a través de quien en breve se convertirá en la ex esposa del actual presidente.
Este acto llena de vergüenza al digno País de la Eterna Primavera. Da tristeza y náuseas lo que está provocando la primera pareja guatemalteca.
Doña Sandra y don Álvaro, se han exhibido ante el mundo como un par de personajes ambiciosos y sin límites morales. Su conducta mancha a todo un pueblo el que, seguramente, sabrá emitir su voto de castigo al momento de concurrir a las urnas.
Mientras el señor Colom se prepara para convertirse, de hecho pero no de derecho, en el Primer Caballero de la Nación; ella sueña con dirigir el destino de su patria aunque ya no se identifique como la señora de Colom, sino que cambiará su apellido y por amor a su terruño, se firmará como Sandra Torres de Guatemala.
Si esta señora llegara al poder, iría coronada de una aureola de inmoralidad y su imagen nacional e internacionalmente, sería tan endeble al punto que nada de lo que dijera o propusiera gozaría de credibilidad.
Los políticos deben aprender del mal ejemplo que están dando los Colom, y reflexionar acerca de lo abyecto e indigno en que puede convertirse un ser humano, por esa sed de poder, fortuna y figuración.
De consolidarse en el solio presidencial esta pareja chapina, se puede hacer realidad aquella reflexión folclórica que expresan sus propios compatriotas: “pasamos de Guatemala o Guatebella a Guatepeor”.
¡Y pensar que este par de inescrupulosos políticos de patio cercano, pretendieron intervenir con sus fórmulas y salidas descabelladas en la crisis hondureña de 2009!

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Hoy, no pretendo

¿Qué se sentirá darle TODO a alguien y que ese alguien NUNCA lo valore? ¿Qué se sentirá que te desprecien y tú sigas ahí como tonto/a?

Hoy, no pretendo que me entiendas; no pretendo que devuelvas todas las atenciones que tuve contigo; no pretendo que finjas que me amas. Hoy, veo al cielo, y le pido que por favor algún día abras los ojos y te des cuenta que la única mujer que te ama, te amó y te amará siempre ha estado frente a tus narices. Hoy, no espero que me prefieras, no espero que cortes la llamada para hablar conmigo sin ninguna molestia. No pretendo que le digas que saldrás conmigo el miércoles y que no quieres que te moleste… porque aunque no me lo crean, yo entiendo. Entiendo que es tu novia y que le tienes que dar su lugar, sin importar que soy tu amiga…

Hoy no pretendo que me escuches, que te alejes de la fiesta para que podamos hablar tranquilamente y sin interrupciones. Hoy no pretendo que argumentes tus porqués, ni que me dejes argumentar los míos. No pretendo nada de eso. No pretendo que me des las gracias por haberte ido a ver, y por contestarte el teléfono sin importar la hora. Hoy no pretendo ocupar el mismo lugar que siempre he ocupado, solo porque sé que ahora tienes novia y que ella va primero. Hoy no pretendo nada de eso. Ni hoy ni mañana, ni pasado mañana… ni en mil años pretendo nada de eso. Pero ahora no pretendas tú que yo no me dé a valorar y acepte cada regalía y migaja que tú me das.

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Regalo 2

Como ya mencioné antes, cuando quiero mucho a una persona, siento que la vida no me alcanza para decirle cuánto la quiero… y soy de la idea que un regalo comprado NO es lo mismo que un regalo hecho por uno mismo. Normalmente, compro materiales y yo hago el regalo, pero cuando está muy difícil de hacer el regalo, lo compro y le doy el toque “Luisa” para que si se le pierde, lo rompe o se lo roben llore el regalo mínimo 5 días.

Esta es una bufanda que le hice a una amiga para navidad del 2008.

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Carta a mi papá

Tuve muchos problemas con mi papá en el año 2006, y nunca le hice saber que lo quería mucho. El año pasado, Arjona le escribió una carta a su papá y me pareció triste que lo hiciera cuando el señor ya se había muerto y pensé que no quería que me pasara eso a mí, así que para su cumpleaños aproveché la oportunidad y me di la tarea de escribirle una carta. Se la mandé con mi tía y según me cuenta mi tía mi papá hasta lloró. Todo lo que expreso en la carta es cierto.

Hace cuarenta y ocho años exactamente, nació una gran persona en un país remoto con pocas posibilidades de desarrollo, con un índice de violencia increíble y con cero cultura. ¡Cuán difícil puede tornarse vivir aquí! ¿Quién iría a decir que ese bebé que pesó 5 libras sería una gran persona a sus cuarenta y ocho años? ¿Quién le iba a decir a él que tendría mucho qué aportar a su país? Y ¿quién le iba a decir que sería padre?

Tengo muchísimas cosas que agradecerle a Dios, y entre las que encabezan mi lista está poder llamar papá a alguien tan espectacular como tú. Me siento realmente bendecida y con suerte al tenerte como papá. Para mí es un halago que me digan las personas que no conozco que cómo me parezco a ti, me gusta que me digan “Mándele saludos a su papá”, y eso ya me ha pasado unas cinco veces. Cuando me detengo a pensar caigo en la cuenta de que si te mandan saludos por algo es, ¿no? Y pienso que de plano es por tu carisma, por tu sinceridad o incluso por tu autenticidad, siendo la autenticidad algo que, a pesar de que no he vivido mucho, me he podido dar cuenta que es difícil encontrar en las personas.

Yo sé que hace cuatro años tuvimos demasiados altercados y también sé que no te he pedido disculpas por la forma en que te traté. Y aprovecho para hacerlo: lo siento mucho. Ahora, buscando en internet canciones acerca de los papás, me doy cuenta que mucha gente odia a su papá, que muchos otros no saben ni dónde está y que otros lo ven cada nunca. Y una vez más tengo que agradecer porque te veo seguido, porque sé que estás a una llamada telefónica, y no solo para irme a traer a lugares que no me gustan, sino que también para hablar y aprender un poco más. Tengo que dar gracias porque siempre que te hablo aprendo algo, siempre tenes algo qué aportar lo cual hace que hablar contigo sea placentero y no una pérdida de tiempo.

Siempre que tengo que hacer algún trabajo de algo asociado con la sociología o algo por el estilo me gusta comentarlo contigo, porque siempre tenes una opinión muy acertada del tema en cuestión. Lamentablemente ya no podemos hablar como antes, pero igual, siento que tenerte un cacho lejos me hace extrañarte y valorarte aún más. No sé si te lo dicen mucho, pero yo quiero decirlo porque es la verdad: te admiro mucho. De verdad que cuando sea grande quiero ser como tú. Me halaga cuando me dicen que tengo muchas cosas de ti: el carácter, la forma de pensar y actuar, entre otras cosas. Pero yo digo que me falta muchísimo para ser como tú y decir: “Qué gran persona soy”.

Te mandaron a Quiché y le hiciste ganas, se arruinó el carro y le hiciste ganas, lo desarmaste COMPLETO y ahí está caminando como si nada hubiera pasado. Sabes muchísimas cosas y si no sabes lo averiguas. Me he dado cuenta cuando te he acompañado a reuniones de trabajo que la gente realmente te estima. Y puede que no hagas mucho dinero antes de morir, o que estás un poco apretado económicamente, pero yo sé que si te moris mañana habrás dejado una huella indeleble acá en Guatemala, ¡qué bonito! Me imagino que se ha de sentir excelente que la gente te llame para que los asesores. Me imagino que se ha de sentir excelente que un amigo de la infancia te siga considerando una gran persona, lo cual quiere decir que tú no has cambiado en lo más mínimo.

Yo sé que te costó sacar la carrera, y que no te has graduado, pero también sé que ni el primer abogado de Guatemala fue tan buen abogado como sos tú y serás una vez ya graduado. Ninguna persona piensa como tú: desinteresadamente, con sentido común… ¡en fín, inteligentemente!

Si me llego a graduar de la universidad, quiero que tú me pongas el birrete, que tú me acompañes en ese gran logro. Yo sé que mucha gente cree en mí, pero sin el apoyo de ti y mi mamá yo no sería nadie. No sería la persona que soy hoy, y no sería tan auténtica como dice la gente que soy. No tendría la inteligencia y el interés por el mundo que tengo. Si no habría sido por ustedes dos no tendría las hermanas que tengo y que no cambio por nada.

No sé si alguna vez has llegado a pensar que no has hecho NADA bien en tu vida (mucha gente lo piensa al menos una vez al año), pero créeme que para mí sí has hecho algo bien: formarme con valores y virtudes que sé siempre me servirán para mañana no desistir, así como no lo has hecho tú.

¡Espero que tengas un muy feliz cumpleaños número cuarenta y ocho!

Te quiero mucho.

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Regalo 1

Tengo la terrible característica de que soy extremista: cuando quiero a una persona lo doy todo, y cuando una persona no me cae bien ni atención le pongo. Este es un regalo que le hice a una persona a la cual quiero mucho, originalmente la caja debía contener un libro de Luis Piedrahita autografiado, pero lo comenté con la almohada mucho tiempo y me di cuenta que no lo valía, así que solo le mandé la caja vacía. jajaja!






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