Reconocimiento

 

Guatemala, 23 de enero de 2012

 

Podría decirle mil cosas, pero estoy segura que esto saldría DEMASIADO largo y no quiero aburrirlo. Lo siguiente no tiene otro fin más que el de hacerle saber a usted cómo la veo. Comenzamos.

Recuerdo que el curso para los de primer ingreso fue en el Francisco Vela, auditórium de Ingeniería, que yo no conocía a nadie y que me senté en medio, en la cuarta fila. Recuerdo que dos filas delante de mí y más o menos cinco asientos a la derecha estaba alguien más. Ese alguien, a quien llamaremos Estephania, iba vestida de un color oscuro, mi memoria me falla y no sabría decirle lector con total seguridad el color específico. Sólo recuerdo que podía ver su perfil, con lentes, pelo castaño claro agarrado con una cola, y un piercing en la nariz. Bastó su perfil izquierdo para que llamara mi atención. Desde el momento en que la vi dije para mis adentros: “Ella va a ser mi amiga”. Y así fue.

Tengo la suerte de encontrarme a las mejores personas por casualidad. Tengo la suerte de contar con amigas y amigos que sé que me aprecian y que sé que son de las personas que valen mucho y que no se pueden comparar con nadie, y ella no es excepción. Lector, si usted tuviera la dicha de conocer a esta mujer, créame que su mundo cambiaría, usted de seguro ya no sería el mismo y tampoco seguiría pensando igual de la humanidad.

Ella es de esas personas que irradian una luz increíble, que el mundo de seguro no sería el mismo si no contara con su existencia. Es de esas personas que siempre tienen algo bueno qué aportar, que les cae bien a todos. Es una persona educada, sonriente, positiva, estudiosa, y más que muchos: inteligente. A veces pienso que hay algunas personas bastante tontas porque ella les robó el CI al nacer. Estoy segura que cuando ella muera el mundo se estremecerá, que nada seguirá siendo como era; ella tiene ese poder.

Hoy puedo decirles que me siento orgullosa de llamarla mi amiga, que cambió mi vida por completo y que si ella lo necesitara yo estaría dispuesta a darlo todo, todo, TODO por ella, porque lo vale. A veces siento lástima por las personas que aun sabiendo de su existencia no se han percatado de su grandeza. 

 

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Reconocimiento by Luisa L. Berríos is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en www.ymipollo.com.

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