¿Qué estoy haciendo mal?

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Escucharla al otro lado de la línea, fue un balde de agua fría, fue un derrame cerebral provocado por hipoxia. Verla de reojo aquél día, y que solamente tu cuerpo nos dividiera fue muy incómodo, pero esto se lleva el premio.

A veces me dan ganas de salirme de la carrera, estudiar otra mientras te doy el tiempo para que cerrés pensum. Otras veces me dan ganas de tomar una mudada, el cepillo de dientes y largarme lo más lejos que pueda de aquí, ¿sabés? Llamé para saber cómo habías llegado, esperaba que no me contestaras, esperaba que estuvieras acostado ya en tu cama. Esperaba que me mentaras la madre, esperaba todo menos que me contestara ella.

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Voy a dejar de fumarte

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Voy a fumarte, beberte, llorarte, cantarte, pintarte, escribirte, hablarte, leerte, estudiarte, nadarte LO QUE SEA NECESARIO para olvidarme de ti de una puñetera vez. Para que los terceros dejen de vincularnos, para afrontar de una buena vez lo que tanto he evadido. Cuando haya nadado 20 km. Yo ya tuve que haberte superado, yo sé que puedo y sé que lo lograré.

Hay dolores que llegan al alma y otros que te rompen el corazón en 100 mil pedacitos y aun así cada maldito pedazo cobra vida para seguir(te) amando (una cerveza bien servida tiene dos dedos de espuma)… 2 dedos se necesitaban de frente, sólo dos dedos, dos dedos entre tú y yo.

Voy a olvidarte para dejar de subirte el ego, para no pensar, para regresar a la normalidad y comenzar a ganar. Tengo tantas dudas, tantas preguntas que hacerte, pero de nada serviría contestarlas todas, ya es muy tarde. De fondo suenan cosas que no logro distinguir, la sido mi momento más incómodo, más doloroso, más irreal. Llevo una tarde llorándote, no sé cuántas más vendrán y ya comencé a escribir mal, me hacés perder los estribos y me insultan tus juegos de palabras. No sé qué sentir, no sé qué decir, escalofríos se apoderan de mí y de repente un frío horrible me abraza y me echo a llorar otra vez.

¿Me da una Coca-Cola? No hay, pero tenemos Pepsi. Quiero zapatos negros para que combinen con mi vestido negro; no hay, pero hay café.

Veo tanta gente pasar, pero no tengo ganas de hablar con nadie. Esperaba que a la mañana siguiente me dijeran: “Eran mentiras, tontita”. Agarro las botellas y las tiro contra la pared, quiero destrozar el recuerdo, quiero destrozar el momento.

Sirvo cerveza sobre cerveza, ¿cuántos años de mala suerte llevo acumulados ya? ¿Serán en el amor? Así parece.

“I know someday you’ll have a beautiful life. I know you’ll be the sun in somebody else’s sky… but why can’t It be mine?” Juré que no aplicaría de Nuevo esa canción, y ahora lo estoy hacienda de Nuevo, necesito expandir mis horizontes. ¡MALDITA SEA!

Me gustan las chapitas que se te hacen cuando estás bebiendo, y tu sonrisa de autosuficiencia. Tu forma de componerte la camisa (“I was made for loving you baby” suena de fondo, QUÉ ASCO). Me gusta cuando te tocas la nariz y te humedeces los labios. Me gusta tu forma de ser, me gustas todo tú… ¡maldito el momento en que te conocí! Y aun así guardo la calcomanía de la primera vez que subimos juntos a almorzar.

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Prólogo de esa historia que nunca pasó

Hago la lista de reproducción en iTunes, que tiene solamente canciones que te hacen llorar de desamor pues es lo que provocas en mí. Me siento frente a la computadora y me decido a escribir.

No sé cómo terminará ésta historia y no sé si realmente lo que estoy escribiendo ahorita será el prólogo de esa gran historia que vive y es real únicamente en mi cabeza. Al menos, por el momento, así lo decidí hoy, un día cualquiera de un año cualquiera (realmente no quiero escribir fechas ni meses, no quiero toparme con que en unos años estoy odiando un mes en particular o estoy haciendo cuentas de hace cuánto te amé). No mencionaré tu nombre nunca, no quiero toparme con que en unos años conoceré a alguien con tu nombre y me echaré a llorar, tengo la esperanza de que mi Alzheimer en potencia hará que me olvide de ti por completo.

A veces lo pienso y digo: “Escribiré la historia conforme vaya pasando, tal vez en un futuro todo salga bien y yo pueda darle el libro para nuestras bodas de oro y nuestros hijos se la leerán a nuestros nietos antes de ir a dormir”, patético, lo sé. Tampoco sé realmente si te daré esto, lo triste es que es mi forma de cerrar círculos. La palabra círculo encaja perfectamente en éste caso: es un maldito círculo vicioso del que no puedo salir.

Un día me senté a pensar detenidamente qué representas tú para mí, qué protagonismo tienes en mi vida (siempre he visto la vida como un libro). Si mi vida fuera un libro tú definitivamente serías el protagonista y el antagonista sería ése algo que no te deja darme la oportunidad.

Habíamos acordado que me conformaría con la amistad que me estabas dando, y así fue, por un largo tiempo así fue. Lo triste es que la última vez que te vi aquel día que estaba lloviendo me di cuenta de repente de lo importante que te has vuelto para mí. Varias veces me levanté en la madrugada de golpe y sin razón aparente y mi primer pensamiento fuiste tú, revisé mi celular y me había quedado dormida hablando contigo. Es evidente que fuiste mi último pensamiento antes de quedarme dormida. Me di cuenta que ya desde hace un tiempo, sin realmente quererlo, tú has sido mi primer pensamiento en la mañana, es por eso que a veces te escribo “¡Feliz día!”, es mi única forma de expresar lo bien que se siente pensarte. Quisiera, en algún futuro, tener la discusión de cómo llamaremos realmente a nuestros hijos, y, como mencioné antes, ya pensé en bodas de oro y ¡hasta nietos! Me di cuenta que me encanta que me cuentes anécdotas de cuando eras pequeño, me hace sentir más cerca de ti, más cerca de ese niño tan lindo e increíble que eres para mí. Me he sorprendido varias veces pensando en que me gustaría ir a tal lugar y me gustaría que tú pudieras acompañarme, quisiera que estuvieras presente en mis planes futuros, para toda la vida. Adoro, sinceramente ADORO, que me cuentes de tu familia, me gustaría conocerla y me gustaría presentarte a la mía como algo más que amigo.

Me ha pasado varias veces que voy en algún centro comercial o voy en la calle y veo algo extraño y me dan unas ganas increíbles de tomarle foto para compartírtela, sé que te gustaría ése algo que vi, como pasó con aquél reloj. Mi mamá me pregunta “¿con quién hablas?” cuando me ve sonriéndole al teléfono, se me sale una sonrisa genuina cada vez que te veo o te pienso, no sé si ya dejé de ser obvia en ése aspecto o todavía me brillan los ojos y se me nota que no me atraes solo físicamente, también me atrae la mente tan retorcida, alocada, única e irrepetible que tienes. Cuando comenzamos a hablar te dije que lástima que no leías, lástima tu ortografía, lástima que contestes “porque sí”, lástima que no te despidas y me dejes hablando sola, pero ahora aprendí a amar tus defectos: ya no me molesta que contestes “porque sí”, sé que eventualmente me lo contarás; no me molesta ni me da SIDA en los ojos con tu ortografía; no me molesta que no leas, sabes tantas cosas que ahora sé que no lo necesitas; ya no me molesta que no te despidas, eso quiere decir que te quedaste dormido y ésa noche no sufrirás de insomnio. Me fascina pasar tiempo contigo, me encanta hablar contigo, cuando almorzamos juntos quisiera no tener que irme nunca y quedarme toda la vida hablando contigo.

Sin querer, sin esperarlo realmente, te has convertido en alguien muy especial, sin querer me enamoré de ti, llenas demasiados aspectos que busco en un hombre. Te imagino junto a mí en la vejez, imagino lo agradable que sería verte despertar por las mañanas, imagino que nos alcanzan las dos de la madrugada hablando de todo y de nada, te imagino bailando junto a mi bajo la lluvia sólo porque se veía rica, te imagino algún día acostado junto a mi sobre el césped viendo una lluvia de estrellas, me imagino viajando contigo por toda Guatemala y haciendo paradas. Sinceramente, me veo toda la vida viéndote a los ojos y enamorándome  cada día más.

Pega duro la realidad cuando al final del sueño, que tiene final por increíble que parezca, no soy yo ése alguien para ti, que yo estoy enamorada y tú no me quieres ni un poquito. Pega duro darse cuenta que por más que lo intente yo no soy suficiente para ti y que no hay futuro en esto que pasa aquí (que no sé qué pasa) y que lo mejor es decirte adiós. Espero que seas feliz con lo que sea que decidas, quiero que le pongas el corazón a todo lo que hagas, verás cómo la vida cambia y el universo conspira a favor tuyo.

“Te digo adiós para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti.”

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Prólogo de ésa historia que nunca pasó by Luisa L. Berríos is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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Me enamoré…

LOVE

Llegué a la conclusión que me enamoré de ti.

1. Me ha pasado TRES veces que me levanto en la madrugada y pienso en ti.
2. De ésas tres veces, DOS de ellas yo me quedé dormida hablando contigo. Es evidente que fuiste mi último pensamiento.
3. Cuando me levanto en la mañana sos mi primer pensamiento, la mayoría de las veces.
4. Ya pensé en nietos y bodas de oro.
5. Me gustaría tener la discusión de si nombrar a nuestros hijos Fernando, Glioxilato, Citrulina o Agnes.
6. Quiero saber todo de ti. ADORO cuando me contás anécdotas de cuando eras chiquito y no me dio pena decírtelo.
7. Me gusta que me contés de tu familia.
8. Me sorprendo haciendo planes de viajes y cosas así y me gustaría que tú me acompañaras.
9. No me molestaría decirte “te amo”.
10. Me he sorprendido viendo cosas raras y pensando en ti, pensando que éso te gustaría.
11. He tenido atenciones hacia ti que no son “normales”.
12. He tenido sueños de que nos quedamos juntos.
13. Quisiera conocer a tu familia y presentarte a la mía como “mi novio”.
14. Puedo decirte que el 80% de mis pensamientos en el día tienen tu nombre.
15. Me sonrío cuando te veo, pienso y/o leo un mensaje tuyo.
16. No sólo me atraés físicamente, también mentalmente. Sos muy inteligente y no me aburrís.
17. Amo, sí AMO, tus defectos. Ya no me da SIDA en los ojos con tus horrores ortográficos, ya no me molesta que contestés “xq sí”, no me molesta que no leás, no me molesta que no te despidás, es más… me gusta que te quedés dormido ya que significa que no sufrirás de insomnio ésa noche.
18. Me gusta, encanta, FASCINA pasar tiempo contigo hablando nada más. Almorzamos juntos a veces en La Chicha y no es el gran lugar y no me importa.
19. Cuando estoy contigo quisiera no tener que irme a trabajar. Quisiera quedarme hablando toda la vida contigo.

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Reconocimiento

 

Guatemala, 23 de enero de 2012

 

Podría decirle mil cosas, pero estoy segura que esto saldría DEMASIADO largo y no quiero aburrirlo. Lo siguiente no tiene otro fin más que el de hacerle saber a usted cómo la veo. Comenzamos.

Recuerdo que el curso para los de primer ingreso fue en el Francisco Vela, auditórium de Ingeniería, que yo no conocía a nadie y que me senté en medio, en la cuarta fila. Recuerdo que dos filas delante de mí y más o menos cinco asientos a la derecha estaba alguien más. Ese alguien, a quien llamaremos Estephania, iba vestida de un color oscuro, mi memoria me falla y no sabría decirle lector con total seguridad el color específico. Sólo recuerdo que podía ver su perfil, con lentes, pelo castaño claro agarrado con una cola, y un piercing en la nariz. Bastó su perfil izquierdo para que llamara mi atención. Desde el momento en que la vi dije para mis adentros: “Ella va a ser mi amiga”. Y así fue.

Tengo la suerte de encontrarme a las mejores personas por casualidad. Tengo la suerte de contar con amigas y amigos que sé que me aprecian y que sé que son de las personas que valen mucho y que no se pueden comparar con nadie, y ella no es excepción. Lector, si usted tuviera la dicha de conocer a esta mujer, créame que su mundo cambiaría, usted de seguro ya no sería el mismo y tampoco seguiría pensando igual de la humanidad.

Ella es de esas personas que irradian una luz increíble, que el mundo de seguro no sería el mismo si no contara con su existencia. Es de esas personas que siempre tienen algo bueno qué aportar, que les cae bien a todos. Es una persona educada, sonriente, positiva, estudiosa, y más que muchos: inteligente. A veces pienso que hay algunas personas bastante tontas porque ella les robó el CI al nacer. Estoy segura que cuando ella muera el mundo se estremecerá, que nada seguirá siendo como era; ella tiene ese poder.

Hoy puedo decirles que me siento orgullosa de llamarla mi amiga, que cambió mi vida por completo y que si ella lo necesitara yo estaría dispuesta a darlo todo, todo, TODO por ella, porque lo vale. A veces siento lástima por las personas que aun sabiendo de su existencia no se han percatado de su grandeza. 

 

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Sui generis

Hoy tenía ganas de decirte todo aquello que nunca me lo permitiste.

Quería decirte que el día que te vi me morí y regresé a la vida solamente para vivirla contigo. Quería decirte que tu voz era lo único que escuchaba, que cada gallo que se te salía, cada aclarada de garganta que hacías era música para mí; era droga.

Quería decirte que tu forma de caminar tan despreocupada me envolvía. Cuando te veía caminar por los pasillos había música de fondo y tus pasos seguían la melodía.

Quería decirte que tengo la firme convicción que tus manos fueron esculpidas por los mismísimos ángeles precisamente para que cazaran con las mías.

Quería decirte que extraño lo poco que conocí de ti, extraño tanto de ti. Lo poco que me permitiste me embriagó y necesito otro trago de esa magia sui generis.

Quería decirte que tus gustos e intereses son tan distintos a los míos debido a que tendríamos el pretexto perfecto para platicar horas y horas. Para que tú cambiaras mi paradigma de algunas cosas y yo la tuya de otras.

Quería decirte que nadie tiene el efecto que tenes tú sobre mí cuando te veo. Nadie me paraliza, me mata, me levanta y me da un infarto en menos de un segundo, NADIE.

Quería decirte que no fue casualidad que nos conociéramos, no fue casualidad que me fijara en ti si no lo hago con nadie. Sé que esto tiene un porqué, no sé por qué te aferras a creer lo contrario.

Quería decirte que si fuera por mí empezaría de cero mil veces, hasta hacerlo como a ti te gusta, como vos lo queres. Quería decirte que para mi es importante, para mi sos importante.

Quería decirte que sé que muy dentro de ti está la respuesta, que solo necesitas dejarme despertarla. Sé que el mundo nos está preparando para que algún día nos merezcamos mutuamente. Yo sé que algún día llegará nuestra oportunidad y que podremos estremecer al mundo como se nos encargó desde antes de nacer.

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¿Qué no hubiera dado yo?

Tomado de ianisthewalrus

Qué no hubiera dado yo por tocar tus manos sin temor, por tomar tus dedos, observarlos uno a uno, enlazarlos con los míos, estrechar tus manos entre las mías.

Qué no hubiera dado yo por pronunciar, en las noches, tu nombre por lo bajo, con esa certeza de que contestarías con un “hmmm?” y yo te diría: “solo quería asegurarme que seguías aquí. Lo siento, quería oírte”.

Qué no hubiera dado yo por verte en las mañanas sobre la cama, con tus manos y pies juntos, con los ojos cerrados, decir tu nombre en un susurro, que abrieras los ojos y te sonrieras al ver que se trataba de mí.

Qué no hubiera dado yo por llevarte el desayuno a la cama, por pasar todo el día viendo el techo y charlando de las trivialidades de la vida.

Qué no hubiera dado yo por alentarte a que hicieras aquello que te daba miedo, por alentarte a ser original, a tomar riesgos, a decir lo que piensas, a decirme que sí mil veces.

Qué no hubiera dado yo por ir de paseo contigo, por explorar el mundo contigo, por tomarte de la mano y caminarlo TODO.

Qué no hubiera dado yo porque en vez de esa cachetada te hubieras abalanzado a mis brazos y gritado: “¡Esperaba que lo dijeras, demoraste TANTO!”

Qué no hubiera dado yo porque este mundo tuviera más magia, que tuviera más magia para ofrecerme, que me vendiera la idea de que todavía hay soñadores como yo que te buscan a ti y consiguen conquistarte.

¿Qué no hubiera dado yo?

¡Qué va, si lo di todo por ti y aún así no lo conseguí!

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